viernes, 27 de abril de 2018

Convivir con tus vecinos


Irte a vivir a cualquier lugar del mundo, solo o acompañado, siempre implicará una cosa: tener vecinos. Convivir con otras personas que ni siquiera conoces puede ser algo desafiante en ocasiones. Como puedes tener suerte y que tus vecinos sean amables, callados y silenciosos, como puedes tener a los hijos humanos del demonio de Tasmania viviendo al lado...


Por eso en esta ocasión te traigo 5 tips para que tu convivencia sea lo más amena y tranquila posible... antes de que quieras aventarlos del último piso de un rascacielos.


1. Recuerda que ellos también te escuchan
Es normal oír a las personas que viven a nuestro alrededor. Sean casas o departamentos, si compartes alguna pared con alguien, en algún momento los escucharás... pero eso quiere decir que ellos también te oyen.


Según el grosor y material de las paredes, los ruidos pasarán con mayor o menor intensidad, pero ten por seguro de que algún ruido que tú haces, ellos también lo oyen... y puede que incluso lo encuentren molesto. Así que antes de querer enfrentarte con tus vecinos, analiza qué tipos de ruidos haces tú, cómo son tus horarios, qué tan seguido tienes visitas, etc. Si eres de los que pone música a las 10 de la noche, tal vez sea mejor que no vayas a quejarte de que ellos caminan muy fuerte, a menos que quieras que te reprochen lo que tú haces "mal".

2. Cuenta hasta 10... de ida, de vuelta y en tres idiomas
Tomando en cuenta lo del punto anterior, a veces es mejor respirar un poco, contar hasta 10, 20 o 30, y pensar si realmente merece la pena pelearnos con nuestros vecinos por algún ruido.

A veces el enfrentarnos a ellos, aunque parezca que nosotros tenemos la razón, puede hacer que nuestra relación se deteriore. Y, si bien puede que pienses que eso no te importa, recuerda que es mejor tenerlos de amigos que de enemigos, pues ellos viven al lado tuyo y conocen tus horarios y movimientos.


3. Ve preparado
Si has decidido que no puedes más con la música, los gritos, los azotes de puerta o cualquier otro problema que estés enfrentando con ellos, entonces prepara tus argumentos primero y ve en un momento en que estés tranquilo (no enojado), para que puedas ser lo más razonable posible y así no te dejes llevar por tus emociones.

4. No te hagas de enemigos de a gratis
Sé lo molesto que puede ser tener vecinos ruidosos o que ocupan tu lugar de estacionamiento o que disponen de las cosas como si fueran suyas. Créeme, he pasado por ahí. Pero como mencioné antes, granjearte su enemistad puede ser peor a largo plazo.

No siempre conocemos a las personas que viven a nuestro alrededor, no sabemos sus intenciones ni a quiénes conocen, y tratar de enfrentarlos de forma agresiva o amenazante, nos podría salir más caro. Ha habido casos de vecinos que matan o que se meten a robar a otros "para darles una lección", porque no les pareció que los expusieran o "regañaran". Otros hacen correr chismes y voltean a los demás en contra de aquellos que les caen mal. Y no faltan los que, por joder más, hacen más ruido, o tiran más basura, o gritan más alto a horas más incómodas...

Escoge bien qué batallas pelear... y cuáles dejar pasar.


5. Recuerda que podría ser peor
Vale, ok, esto no es precisamente un post motivacional, como habrás podido ver, pero lo cierto es que sí: por más que creas que tus vecinos son un asco y que son insufribles, lo cierto es que podría ser peor. En esta vida no nos queda más que aprender a ser tolerantes y respetuosos, respirar varias veces y contar hasta 10, porque de lo contrario nos la pasaremos haciendo corajes...

A menos que vivamos en casas rodeadas por un inmenso jardín, siempre tendremos que soportar vecinos: a veces los gritones que aman azotar puertas, otras los que creen que la calle es suya, otras más vecinos sucios o ruidosos, otras los fiesteros...

Si crees que tus vecinos se están pasando de la raya, siempre puedes optar por llamar a una patrulla o por hacer una junta con otros vecinos, ver quiénes comparten tus inquietudes y, entre todos, establecer reglas que tendrán que acatar todos en el edificio, fraccionamiento o cuadra donde vivas.

Solo recuerda que, así como a ti te molestan algunas cosas, podrían decirte que hay cosas que tú haces que son molestas, en cuyo caso... ¿estás dispuesto a cambiarlas?

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