miércoles, 9 de noviembre de 2016

5 cosas que he aprendido de vivir sola

Las semanas han pasado a una velocidad vertiginosa y es sólo ahora, que empiezo a ver cosas de Navidad por todos lados, que me doy cuenta de que estoy a nada de cumplir 6 meses desde que empecé a vivir sola. ¡Aún no me la creo!

Ya lo había oído, cual vil frase cliché, pero ahora lo he comprobado: vivir sola es genial. Atemorizante, sí. Algo aterrador a veces, también. Pero es fantástico.

Y ahora que llevo estos primeros 5 meses dependiendo únicamente de mí, me pareció bueno compartirles 5 cosas que he aprendido desde que vivo sola.


1. No necesitas de “nadie”
Ok, suena horrible la frase y no, no me refiero a ello “literalmente”. Pero sí en parte. Vivir sola es enfrentarte a situaciones que te van poniendo a prueba y te hacen descubrir esas habilidades de plomera y electricista que no sabías que tenías.

Ya sea cambiar un foco fundido, arreglar una tubería, pintar la casa, armar un mueble por tu cuenta o reparar algo, pronto descubres que eres capaz de hacer más cosas de las que imaginabas y, lo que es mejor, tu creatividad para solucionar los problemillas irá en aumento.