lunes, 18 de enero de 2016

Miedo cumplido: ¡al fin di el gran paso!


Tal vez no lo sepas, pero yo me considero escritora. Empecé a escribir de niña pequeños cuentos y de adolescente me adentré en el mundo de la poesía. Para cuando cumplí 13, ya tenía mi primer trilogía de fantasía planeada, llamada "Las hechiceras de Moroco", pero entonces, a los 15 años, algo mágico pasó: descubrí la historia con la que quería ser publicada.

Era un proyecto que sin darme cuenta había estado trabajando desde años antes, pero fue en unas vacaciones de Semana Santa en que la idea tomó forma y así surgió la saga Ikmorte. Escribí el primer libro, El árbol de las hechiceras, y para mis 16 años estaba terminado. Me seguí con el segundo. Edité el primero. Edité el segundo. Edité el primero. Reescribí el segundo. Escribí el tercero. Y las rondas de ediciones volvieron a empezar.

(portada hecha por una amiga para el primer libro)

Para cuando me di cuenta, tenía cuatro libros y medio escritos de la saga, pero habían pasado los años. Yo ya no tenía 16, sino 28, y seguía sin haberme atrevido a publicar mi primer libro. Aunque me decía a mí misma que había sido lo mejor, pues los nuevos cambios habían hecho crecer muchísimo la novela, lo cierto es que mucho de este proceso de posponer fue por miedo al "no".

¿Qué tal que las editoriales me rechazaban?



¿Y si me decían que "no" qué haría yo? ¡Yo quería dedicarme a esto toda la vida: yo quería escribir libros para jóvenes! Decirme que no, sería como darme una cachetada y hacerme replantear mi vida...

Y en ese barco de tormentas estaba yo sumergida, ignorando los comentarios de mis familiares y amigos que me incitaban a publicar mi libro e ir tras mis sueños, cuando de pronto algo mágico pasó este diciembre: puse una fecha. Estaba tomando un café con una amiga que también escribe y que había pospuesto la publicación tanto como yo, cuando decidimos fijarnos una fecha: el lunes 18 de enero de 2016 llevaríamos nuestros libros a la editorial que queríamos nos publicara.

Y eso hicimos.

Y sí, eso fue hoy. Después de 12 años, casi 13, por fin llevé mi libro a una editorial para recibir un fallo. Sé que el proceso que viene es largo, que tendré que esperar varios meses por una respuesta (¡positiva, espero!), y que aún así, luego de eso vendrán más y más procesos. Pero el primer paso está dado. Ya no importa el "qué pasará si...", porque ahora yo tomé el futuro en mis manos.


Si por algo esta editorial me dijera que no, puedo intentar con varias más. ¡O incluso puedo autopublicarme! Pero a lo que quiero llegar, amigos, es a que di el paso y me atreví a vencer uno de mis mayores temores. Y para eso es este blog: para animarlos a ustedes a hacerlo también y arrojarse al acantilado. Les juro que el agua es tibia cuando la caída termina, y que la paz y la satisfacción que se sienten son infinitas.

Ahorita no me importa el fallo editorial, porque lo que gané al dar este paso fue confianza en mí, en mi libro, en mis proyectos y sueños. Cumplir nuestras metas, sin importar cuáles sean, nos dan fortaleza para avanzar y seguir adelante.

Yo espero en unos meses estarles contando sobre la publicación de mi próximo libro. Pero, aún más, espero seguirles contando de los otros miedos y retos que aún debo enfrentar, siendo estos principalmente el independizarme, aprender a manejar y poner mi propio negocio.

Vamos bien. Ya dimos un gran paso. ¡Vayamos por muchos más!



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